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Una fiesta, dos niñas y una mirada diferente: sociabilizar en el espectro autista

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Verónica Martin
Verónica Martin
Publicado el 20 de noviembre de 2025
5 min de lectura
Una fiesta, dos niñas y una mirada diferente: sociabilizar en el espectro autista

Para muchas personas autistas, querer socializar no es el problema. Es que nadie les conecta.

Ayer llevé a mi hija a una fiesta de cumpleaños en un salting —esas fiestas que son un estallido: camas elásticas por todos lados, niños saltando sin control, música que retumba, padres hablando del tiempo… y yo.
Lo admito: no me gustan los cumples. Pero esta vez tenía que ir. Y ahí, entre el alboroto, ocurrió algo que me sacó del vértigo: conocimos a una familia nueva del cole, también autistas sus dos peques.


Cuando vi a la niña con cascos me acerqué y le dije: “Llevas cascos!”. La mamá se tensó. Solo contestó: “Es que los necesita”. Le respondí: “Mi hija también. Mira…”. De repente, cambió. Nos entendimos sin palabra y nos vimos reflejadas y validadas.

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Cuando entraron a la zona de camas elásticas, cada una se fue para un lado, y pasaron un rato jugando solas, observando el entorno… calladas, meditativas, así que decidí conectarlas, cogí la mano de mi hija y la llevé hasta la otra niña, las presenté y les pregunté si querían jugar juntas.


Las niñas, tímidas, empezaron a observar. En un momento, una se levantó y saludó. Y ahí comenzó algo.
Nadie lo vio excepto ellas… y nosotras, las madres. Pero se veía. Sonreían. Jugaron juntas. Y en ese instante pensé: como nos cuesta a veces sociabilizar.

Porque sí: todos somos seres sociales. Pero cuando estás en el espectro autista, esa parte de conexión puede costar mucho —no por falta de ganas, sino por falta de puentes. Y hoy quiero hablar de eso.

Por qué socializar puede costar en el autismo

Aunque muchas personas autistas desean conectar, los entornos sociales convencionales pueden resultar abrumadores o poco intuitivos. Estudios recientes señalan que las diferencias en cognición social no siempre implican “déficit”, sino desajuste mutuo entre estilos autistas y no autistas. Vamos… que no hablamos el mismo idioma.
El fenómeno conocido como Double Empathy Problem sugiere que no es “que los autistas no entiendan” sino que existe un desajuste de reciprocidad: ambos grupos interpretan el mundo de distintas formas.
Entonces, cuando vemos a niños autistas que parecen “aislarse”, como mi hija en la fiesta de cumpleaños, no siempre es que no quieran jugar. A veces es que el entorno no les ofrece la forma en que lo harían con comodidad.

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“La sociabilización no es automática cuando el molde social no está hecho para tí.”

Dos niñas. Dos maneras de encontrarse

En la fiesta, las dos niñas mostraban estilos distintos: la mía más activa, saltando y moviéndose sin cambiar demasiado de zona; la otra más observadora, con cascos, en su espacio. Pero ninguna de las dos “pegaba” con la vorágine del lugar… hasta que se vieron.
Ese “hasta que” fue gracias a un instante de calma, un acercamiento sin presión, un puente social sutil.
Esa es la clave: no es “socializar bien”, es socializar posible.
Y como madre autista (sí, también lo soy) aprendí que la sociabilidad se puede entrenar, acompañar y habilitar.
Aquí van tres puentes para construirla.

Tres claves para acompañar la sociabilidad en el espectro

1. Crear el puente antes que empujar la inmersión

Antes de pedir “que se integre”, preguntémonos cómo podemos acercarnos.
• Observa sin juzgar.
• Espera el momento.
• Ofrece el gesto sencillo: “Hola, te apetece jugar con…”
Porque empujar sin puente es empujar fuera.

“La conexión empieza cuando el entorno permite que se arriesgue un paso.”

2. Ajustar el entorno para que se pueda socializar

La fiesta era un caos sensorial. Mucho ruido, movimiento, luces, música. Para muchos niños autistas, eso resta capacidad de elegir jugar.
Una escucha comprensiva nos permite ajustar: ¿zona tranquila? ¿un adulto dispuesto? ¿un paso pequeño en vez de un salto grande?

Estudios muestran que la falta de entendimiento mutuo agrava la sensación de “no encajar”.

3. Celebrar el “paso mínimo”

Cuando vi a las niñas juntas, no pasó “ a lo grande”. Fue pequeño: mirada, saludo, juego sin estallido. Y eso bastó. Al cabo de un rato ya eran ellas mismas, corriendo y saltando, gritando y jugando. Te puede parecer una comparación tonta, pero… ¿recuerdas esas operaciones en la secundario o la universidad?, esas largas con paréntesis por dentro tipo 6x4+3(5/2)=? No le des mucha importante a la operación en sí, lo hice al azar, solo quiero contarte que, para mí, esas dos niñas eran el paréntesis, algo dentro de la operación, que forman parte de la operación, pero que a la vez tienen independencia y debes mirarlo independientemente para que funcione.
En la sociabilidad autista, lo mínimo puede ser gigante.
• “Sentarse juntos”
• “Compartir un objeto”
• “Mirar a otra niña”
Eso. Es. Mucho.

“Socializar no es un sprint. Es un compás distinto al que muchas veces suponemos.”

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Para terminar…

Desde que ese momento ocurrió, pienso cada vez más en cómo acompañamos la sociabilidad: no con planes grandiosos, sino con gestos humanos. No con “te adaptas”, sino con “te acompaño”.
Si estás cansada de que tu hijx “no socialice”. Si eres adulto autista y te sientes solo en mitad del ruido. Si has visto esos “espacios sociales” que no te incluyen…
Este artículo es para ti. Para que veas que el enlace humano es posible, incluso si el mundo no lo hace fácil.
Porque no se trata de encajar. Se trata de conectar. Y conectar es más que jugar: es sentirse parte.

“La amistad no es la gran fiesta. A veces es simplemente alguien que te mira y entiende sin que tú digas nada.”
— Verònica Martín

🔗Sobre ti y sobre nosotros

En ATÍPICOS.org estamos comprometidas con crear puentes, no expectativas imposibles.
Si quieres aprender más sobre acompañar la sociabilidad en espectro autista, adaptar entornos, o sentirte parte de una tribu… estamos aquí. Escríbenos, comparte tu experiencia. Porque ningún cuerpo diverso debería quedarse sin conexión.

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— Verònica Martín
CoFundadora de ATÍPICOS.org | Directora de A‑Tipic Biointeriors

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